LOS
ÁNGELES -- Los Angeles Lakers han
quedado matemáticamente apeados de los playoffs. Nunca antes en la historia de
la franquicia los laguneros habían quedado sin opciones de clasificar a la
postemporada tan temprano. Las 46 derrotas que los 16 veces campeones de la NBA
llevan sumadas (antes del partido ante Detroit Pistons) han precipitado una situación que se vio
certificada sin necesidad de jugar un partido.
Las victoria de los Pelicans de Nueva Orleans este martes
ante Brooklyn Nets adelantó
los acontecimientos. Si la franquicia de Luisiana, que ocupa la novena plaza en
la Conferencia Oeste perdiera los 17 partidos que le restan, tendría el mismo
número de derrotas de los Lakers antes de que finalizara la cita ante los
Pistons: 46. Pelican ganó la serie así que los laguneros se quedan
matemáticamente sin postemporada.
Los Lakers se han convertido en el segundo equipo en
quedar sin opciones matemáticas de jugar la postemporada después de que Minnesota Timberwolves recibieran
la noticia tras la victoria de los Pelicans y justo antes de medirse en el
Staples Center a Los Angeles Clippers.
Si la campaña
pasada parecía que los angelinos habían tocado fondo después de registrar el
peor balance desde que la entidad se estableció en la ciudad californiana
(1960-61), lo de este año va camino de superar los límites del despropósito. El
récord en 2013-14 (.329) quedaría en una anécdota si los Lakers finalizan con
uno similar al que llevan en la actualidad (.258).
La mala
situación deportiva e institucional que vive la franquicia comenzó después de
lograr los dos anillos en 2009 y 2010. Desde entonces, sus balances han ido a
peor cada año (.695 en 2011, .621 en 2012, .549 en 2013, .329 en 2014 y .258 en
este punto de la temporada).
Con los
playoffs descartados, los laguneros suman su segundo año consecutivo sin poder
clasificar en la que ha sido la séptima ocasión de su historia que sucede esto.
También se trata de la segunda vez en la que no logran quedar entre los ocho
primeros en años consecutivos (1974-75/1975-76). El año pasado, Mike D´Antoni
fue el coach que no pudo evitar la debacle, sin embargo, en este punto de la
campaña llevaba un mejor récord del que está sumando Byron Scott como
entrenador de la franquicia (el italo-estadounidense había vencido cuatro
juegos más que su homólogo en este punto).
A pesar de haber sufrido varias lesiones significativas
este año (Kobe Bryant, Steve Nash, Julius Randle, Nick Young o
Roonie Price entre otros, lo cierto es que las carencias en la configuración de
la plantilla han dejado constancia en los Lakers. Las incorporaciones durante
la temporada 2012-13 de Dwight Howard y
Steve Nash acabaron por pasar factura a una franquicia que apostó fuerte por
los dos valores. Howard se marchó a Houston Rockets al
finalizar la misma y Nash se ha perdido la mayor parte de los juegos de los
tres últimos años por culpa de las lesiones. Esta temporada quedó descartado
desde el comienzo.
A los Lakers le restan 20 encuentros en los que se
decidirá el posicionamiento final en la clasificación de la Conferencia Oeste,
y con ello, las opciones de salir beneficiados de cara al sorteo del draft
2015. En la actualidad, son el cuarto peor plantel de la liga. Quedar
penúltimos o últimos en la clasificación les alcanzaría para lograr una primera
ronda en un porcentaje del cien por cien. En caso de finalizar más arriba del
top 5 de peores planteles, los laguneros tendrían que ceder su elección a
Filadelfia 76ers (antes de Phoenix Suns por
el traspaso de Steve Nash).
Es precisamente ahí, en el draft, donde están puestas las
esperanzas de los Lakers de cara a los próximos años. Desde la gerencia también
pretenden hacer grandes esfuerzos en el mercado de agentes libres (contarían
con 25 millones para fichar contando con la presencia de Kobe, Young, Randle y Ryan Kelly, únicos asegurados; Jordan Hill y Ed
Davies cuentan con opción de equipo y está por ver qué se decide; Jordan Clarkson podría
continuar si la franquicia escoge su contrato no garantizado).
Tanto el
gerente general, Mitch Kupchak, como Scott han asegurado que la opción del
'tanking' (dejarse perder partidos para quedar peor clasificados y así tener
más opciones en la lotería) es inviable.
